¿El comercio electrónico pierde protagonismo ante el gradual regreso?

¿El comercio electrónico pierde protagonismo ante el gradual regreso?

Es sabido que la importancia adquirida por el e-commerce o comercio electrónico durante el último año fue muy grande, pues se hizo parte de la vida de muchas personas por ser la única alternativa a realizar compras sin necesidad de establecer contacto. Sin embargo, no todo resulta ser una ventaja cuando se trata de adquirir productos en línea, ya que existen notables diferencias entre la experiencia de compra a través de internet y lo que representa una tienda física.

Con el paulatino retorno a las actividades económicas, el e-commerce comienza a adquirir nuevas vertientes que lo llevan a un plano distinto para la dinámica existente entre los negocios y los consumidores. Durante este año y todo 2020, las empresas se encargaron de destinar recursos a campañas digitales de marketing para impulsar sus ventas y poder competir, sin embargo, con el paso de los meses ya no se trataba de un valor agregado, sino una necesidad básica para poder sobrevivir a la eventual crisis económica.

Por lo anterior, muchos negocios tenían un esquema híbrido, pero con una inclinación ligeramente más alta hacia la satisfacción las necesidades de usuarios en línea. Si bien la pandemia continúa su curso y se espera que esté presente durante un tiempo más, era urgente que las distintas actividades económicas fueran retomadas, lo cual provocó un ligero retorno a la modalidad de ventas físicas y, el esquema que se pensaba tener cubierto se vio afectado debido a un cambio repentino en las preferencias del consumidor, pues al poder tener acceso a los locales para tener interacción con los productos, el comercio electrónico se redujo.

Esto no implica que el posicionamiento de una empresa en internet haya dejado de ser relevante, pues se tiene una actual proyección de crecimiento en e-commerce para México de 226% hacia 2025. No obstante, el punto central de esta transición es que las diversas industrias apostaron sus mejoras e implementaciones en ventas al comercio vía internet, dejando un poco descuidada la parte física de sus negocios, por lo que tendrán que revisar sus planes, proyecciones y así generar un sistema omnicanal que les permita atender las diversas preferencias de los usuarios atendiendo el contexto actual.

Las tiendas físicas retoman su importancia sin que esto implique reducir la relevancia que adquirió el e-commerce durante los últimos meses. La nueva dinámica ahora implicará apostar a la combinación de ambas perspectivas de negocio, pues ello permitirá estar adaptado a casi cualquier tipo de contexto que pueda emerger en un futuro.

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