Digitalización del Comercio Exterior, ¿Solución o problema?

Digitalización del Comercio Exterior, ¿Solución o problema?

Recientemente ha habido cambios en la manera de hacer trámites y llevar a cabo las operaciones de Comercio Exterior en México, sobre todo porque se han instaurado procesos de digitalización que las empresas deben llevar a cabo para cumplir con las normatividades exigidas por las distintas dependencias gubernamentales y hacer cumplir con la ley. A pesar de que dichos cambios se realizan con el objetivo de mejorar tiempos, eficientizar la cadena de suministro, etc., al surgir de forma tan rápida y en lapsos tan breves de tiempo, puede ser una complicación para muchas empresas.

Es innegable que el uso de instrumentos que permitan facilitar la manera en cómo se realizan trámites y llevar a cabo la prestación de servicios, es inevitable. Hoy en día, quienes no forman parte de un sistema digitalizado, se enfrentan al enorme riesgo del rezago frente a los demás, por ello es tan importante considerar que los cambios y actualizaciones deben tomar en cuenta la realidad actual de las pymes.

En este sentido, se vuelve necesaria una digitalización del Comercio Exterior incluyente, que tome en cuenta las posibilidades y escenarios reales de los empresarios mexicanos, de lo contrario solo se fomenta la competencia y no la competitividad, restándole oportunidades a las empresas de menor tamaño contra gigantes trasnacionales. En el último año, este tipo de soluciones crecieron más que nunca, pues la burocracia presencial se vio sumamente limitada y era indispensable realizar ajustes que permitieran continuar y mantener el ritmo económico de las operaciones.

Ahora bien, hechos como la pandemia global o el bloqueo al Canal de Suez, visibilizaron la importancia de contar con cadenas de suministros resilientes y capaces de brindar soluciones expeditas y eficaces ante crisis o catástrofes. Es decir, la capacidad de seguir brindando los servicios que exige el comercio mundial, integrando a los diversos actores de la cadena logística a través de mecanismos funcionales y capaces de brindar respuestas ante las demandas inherentes a la industria.

No obstante, es precisamente la integración de diversas pymes la que se ve anulada en distintos procesos de innovación digital para el Comercio Exterior y la Logística Comercial, pues muchas de ellas carecen de los insumos tanto económicos como técnicos para volverse parte de un mundo que les exige transformarse y adaptarse constantemente. Precisamente por este motivo se cuestiona si la digitalización es una solución o un problema y que, por lo mencionado, puede inferirse que se trata de ambos aspectos.

Para empresas de calibre mundial que cuenten con los recursos necesarios, la constante disrupción tecnológica para su actividad, en definitiva, resulta un aspecto favorecedor. Sin embargo, para aquellos empresarios inmersos en contextos complicados y que han estado dentro de la dinámica del comercio tradicional durante mucho tiempo, resulta un aspecto en contra, pues lejos de ofrecerles una alternativa, es un tema difícil de implementar a la naturaleza de su composición, lo cual trae consigo limitantes que solo permite mantenerse dentro del juego a aquellos que cuentan con las capacidades para implementar, ejecutar y, en algunos casos, innovar y desarrollar.

Un ejemplo de todo esto se refleja claramente en las aduanas mexicanas, mismas que se han actualizado constantemente en materia de digitalización y cada vez se apuesta por un mayor número de cambios y actualizaciones distintos, tales como el despacho de mercancías, mismo que se efectúa sin necesidad de presentar ciertos documentos que antes eran indispensables y donde también se utilizan aditamentos como tarjetas lectoras de códigos QR o el mecanismo de selección automatizado, e incluso presentar de forma electrónica los pedimentos. También existe la transmisión electrónica de manifiestos de carga aérea y marítima que procesan los Agentes de Carga para declarar lo que importan o exportan.

La labor de las dependencias para impulsar la digitalización y disminuir el “empapelamiento” es, sin duda, una mejora que requieren los trámites y que puede ser un aspecto sumamente favorable, siempre y cuando se consideren necesidades específicas de la mayor cantidad de empresas que forman parte de la industria de comercio exterior con el objetivo de impulsar las mismas oportunidades para todos los actores que integran al gremio y, sobre todo, buscar el fortalecimiento de la industria en conjunto.

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