Deficiencias logísticas en México: la dependencia con EE. UU. para importar gas

Deficiencias logísticas en México: la dependencia con EE. UU. para importar gas

La semana pasada una ola de apagones afectaron a gran parte del territorio mexicano, sin embargo, estos acontecimientos solo significaron la eventual reacción a un problema que el país viene arrastrando hace años y que ahora se hace evidente. Actualmente, la dependencia que tenemos con Estados Unidos (EE. UU.) y más específicamente con Texas, es muestra de un grave problema que México no creía enfrentar tan pronto.

Para entrar en contexto, dependemos en poco más del 80% para satisfacer las necesidades referentes a petrolíferos y derivados; la reciente tormenta invernal que tuvo lugar en Texas (y que continúa) dio paso al encarecimiento de los precios, pues el costo de la MMpcd (unidad de gas natural) llegó a cantidad exorbitantes de entre US$200 y US$600 después de costar US$3.

En estos momentos Texas solo se preocupa por mantener una demanda interna para contrarrestar los efectos del clima, sin embargo, México es el más resentido. Por una parte, está viviendo las consecuencias de no diversificar sus fuentes de energía y, por otra, de no diversificar los mercados que le abastecen estos insumos. Ahora bien, la diversificación resultaría ser la solución a corto y mediano plazo, pero, es bien sabido que otro tipo de contingencias ambientales seguirán ocurriendo en todas partes del mundo y sería arriesgado penderse de lo que ocurre con otros países para conocer el rumbo nacional.

¿Cómo se explica este fenómeno?

La dependencia no es fortuita, está asociada a múltiples debilidades provenientes de diversos motivos, aquí resaltaremos aquellas que tienen que ver específicamente con infraestructura e inversión (o falta de) en logística. En primera instancia, el 94% de nuestro abastecimiento proviene de un solo país, cuya importación se realiza únicamente a través de dos puntos. Además, en comparación con países que cuentan con las capacidades para almacenar gas hasta para 100 días de consumo, la capacidad logística de México no da para más de 5 días de consumo nacional.

Para que un escenario como la tormenta invernal en Texas no volviera a perjudicar al país, tendría que haber una enorme fuente de inversión a la infraestructura para importar el gas en su forma líquida, ya que el gas actualmente importado es gas natural (seco) y esto reduce significativamente la oferta. No obstante, esto se traduciría en varios años de trabajo y un golpe significativo al gasto público que difícilmente asumirán, por lo cual no es una opción por considerar de forma inmediata.

La solución podría inclinarse hacia el uso de yacimientos no convencionales para obtener los recursos, con ello se reduce tanto la dependencia energética como los costos y que, incluso, podrían tener menor impacto ambiental con una correcta gestión e implementación tecnológica. Los apagones recientes se deben a que el sector eléctrico se posicionó como el mayor consumidor de gas en el año pasado, de no resolver esta situación, las afectaciones de este tipo serán cada vez más constantes.

¿Por qué se generó la dependencia específicamente con Texas?

Primeramente, por la cercanía geográfica, ello disminuye costos logísticos en el transporte. Adicionalmente, comprar gas en la zona de Waha, Texas es más o menos un 50% más económico que extraer gas en la Cuenca de Burgos en el Noroeste de la República Mexicana. Otro factor es el empleo del famoso fracking, una técnica que parece dar respuesta a la creciente demanda energética, pero que ha sido sumamente criticada por su impacto medioambiental además de constituir un riesgo para la salud.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) indicó que la falta de inversiones en el sector es una causa determinante de la caída en la producción de gas a nivel nacional, sobre todo por la reducción en las actividades de exploración y extracción. También debemos el impulso a esta dependencia por la suspensión de licitaciones para almacenaje de gas en el 2019 y la firma de varios contratos con empresas privadas en los últimos dos sexenios para llevar a cabo la transportación por ducto en EE. UU.

El país enfrenta uno de los retos logísticos más grandes de su historia, destinar recursos al sector para cumplir con la autosuficiencia energética parecía opcional, pero los recientes acontecimientos indican todo lo contrario. Será un reto de esta y, al menos, de la próxima administración pública, destinar y fomentar el uso de los recursos a una disminución de la dependencia de derivados fósiles.

Incluso hay que sumar una característica que comienza a vislumbrarse como lo es la guerra comercial de EE. UU. con Rusia en el ámbito energético para poder acaparar el mercado europeo debido a que son países que van a la baja productiva, mismo que se posiciona como otra coyuntura que encarecerá el precio del gas para México. En resumen, la administración actual tiene que enfocar sus esfuerzos en una estrategia que permita aumentar la producción nacional y, mientras lo logra, hacer crecer sus capacidades de almacenamiento.

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