Aeropuerto Santa Lucía…proyecto de la 4 transformación

Aeropuerto Santa Lucía…proyecto de la 4 transformación

Ante las primeras operaciones de vuelos inauguradas en las nuevas pistas de la base militar anexa al nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) el pasado 10 de febrero en Santa Lucía, las opiniones diversas sobre este hecho sucedido en el contexto de la pandemia por COVID-19 no han cesado; y es que, a pesar de que se ha informado que la terminal estará lista y podrá ser operable hasta marzo del próximo año, dicho acontecimiento significa, sin lugar a dudas, un soporte importante para la continuidad y legitimidad del proyecto, el cual busca disminuir la saturación de tráfico aéreo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

En este sentido, muchas han sido las voces que han calificado este proyecto de “inasequible”, puesto que consideran que los costos e impactos de la puesta en marcha del aeropuerto, tanto económicos como logísticos y de operabilidad, representan una problemática importante. Aunado a ello, los datos sobre el aumento del 128% en el gasto de la construcción del aeropuerto durante el año pasado ponen en duda el argumento de “austeridad” con el que se fijó el presupuesto para éste.

Así pues, es bien sabido que el espacio aéreo en el Valle de México es muy reducido para que los tres aeropuertos, el de Toluca, Ciudad de México y Zumpango, puedan realizar operaciones simultáneas. Para resolver esta cuestión, se ha planeado la implementación de un nuevo Sistema de Navegación Basado en Performance (PBN por sus siglas en inglés), el cual permitirá una serie de beneficios a la aviación tales como el ahorro de combustible, la disminución de emisiones de CO2 y mejoras en los perfiles de vuelo.

No obstante, poco se conoce aún sobre el procedimiento de la implementación de este nuevo sistema; además de que sus beneficios, en caso de que se lleve a cabo con éxito, se podrán ver hasta aproximadamente 2023 o 2024. Lo anterior debido a que la recuperación de los volúmenes de pasajeros en relación con los que se tenía en 2019 será lenta y estará ligada a la evolución de la pandemia; por ende, es muy probable que el número de operaciones dentro de los primeros años del funcionamiento del nuevo aeropuerto no sea tan representativo.

Asimismo, es importante también tener en cuenta que el aeropuerto de la Ciudad de México no será, bajo ningún motivo, reemplazado ya que éste funge como la opción más viable en temas de costos-beneficios; por lo que el aeropuerto de Santa Lucía por sí solo no será suficiente. En otras palabras, será necesario la construcción de infraestructura, como la mejora de las carreteras y la integración de líneas de transporte, para mantener al aeropuerto conectado con otras partes importantes. Si se llegasen a resolver todas las cuestiones pendientes en torno a la nueva construcción, sería posible que el aeropuerto Felipe Ángeles se desempeñara no sólo como un aeropuerto complementario exitoso, sino también como un gran aliado en relación con el impulso del corredor industrial en el Estado de México.

Sin duda, que los primeros vuelos militares y comerciales, estos últimos operados por Volaris, Viva Aerobús y Aeromar, se llevaran a cabo en plena pandemia fue algo que quizás estaba previsto, pues a pesar de la crisis económica que está presente por la parálisis mundial por el COVID-19, la construcción no fue suspendida en ningún momento. Dar un pronóstico específico sobre el éxito de este nuevo aeropuerto sería incierto, pues aún restan 406 días de construcción y una larga recuperación tras la pandemia.

Sin embargo, si todo resulta como lo planeado por el gobierno en turno, el aeropuerto Felipe Ángeles resultará en un elemento que proporcionará no sólo una solución para el tráfico aéreo en el valle de México, sino que, de igual modo, también será una opción que creará una extensión de infraestructura que contribuirá a una mejor conexión en México, la cual beneficiará también al comercio y la logística. De lo contrario, el resultado provocará una mayor inestabilidad con respecto a la certidumbre para la inversión; además de un gran malestar y costo no solo económico, sino político.

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1 comment for this post
  1. […] nueva terminal aérea tendrá una vocación similar a la del aeropuerto de Santa Lucía. ¿Qué quiere decir esto? Que el aeropuerto tendrá un uso mixto (civil y militar) con categoría […]

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