Economía de bajo contacto: ¿Nueva necesidad de especialización logística?

Economía de bajo contacto: ¿Nueva necesidad de especialización logística?

El 2020 fue un año que trajo crisis y diversas problemáticas, pero con ello se generaron vertientes y áreas de oportunidad nuevas que seguramente permitirán a distintos sectores del comercio y logística contar con mejores herramientas para afrontar situaciones futuras mejor preparados. La contingencia sanitaria impulsó la creación de nuevos escenarios y también intensificó algunos preexistentes, tal es el caso de la Economía de bajo contacto, un concepto que se fortaleció con el paso de los meses.

¿En qué consiste la Economía de bajo contacto?

La Economía de bajo contacto es una idea con dimensiones muy amplias que comenzó a aparecer en distintos foros, pero finalmente fue definida y ampliada por la firma Board of innovation, y continuó utilizándose posteriormente con más fuerza. Se refiere a la manera en que las relaciones de negocios, principalmente, han sido obligadas a funcionar para tener éxito en un contexto de limitado acceso a relaciones sociales. Tiene una serie de características y componentes principales que son:

  • Mitigar riesgos generados por el contacto, adaptando nuevas políticas que incluyan interacciones con reuniones limitadas, restricciones de viaje, etc.
  • Cambios en el comportamiento de los consumidores, nuevas regulaciones y disrupciones en las cadenas de suministro.
  • Implicaciones económicas que se extenderán como mínimo hasta finales de 2021.
  • Las empresas sobrevivientes a esta pandemia serán aquellas que dependan de modelos comerciales adaptados a la nueva normalidad, manteniendo a todos lo más seguros posible.

¿Cómo afecta?

De inicio puede parecer un concepto sencillo, sin embargo, sus implicaciones denotan que la dinámica se tornará en necesidad para varios sectores económicos, incluyendo a la industria logística. La Economía de bajo contacto en dicho sector implica como actor central al consumidor estratégico, es decir, aquel que ha perfeccionado las técnicas de compra para evitar fraudes y buscar los bienes de mejor calidad y precio con un nivel de exigencia alto.

Los hábitos de compra se transformaron, y con ello, los mecanismos para cumplir con las expectativas de los nuevos consumidores deben buscar maneras de fortalecerse. El transporte, la tecnología implementada, los procesos logísticos, el nivel de capacitación del personal, los productos y servicios, etc. son elementos que atraviesan un proceso de adaptación y reinvención enorme, pues las estrategias que funcionaban con anterioridad comienzan a ser desechadas y reemplazadas.

Sin embargo, esto no es una noticia del todo negativa, sobre todo porque trae consigo áreas de oportunidad que las empresas pueden adoptar. En los primeros meses del 2021 serán en definitiva una ventaja competitiva, y posteriormente se convertirán en una exigencia del mercado y una necesidad interna. Debido a que la logística es un sector muy amplio, pueden encontrarse múltiples nichos para reconfigurar las líneas de negocio, pero a la medida que los beneficios aumentan, también lo hacen los obstáculos, entre los que destacan:

• Digitalización y automatización que permita incrementar la operatividad y reducir costos.
• Robustecer protocolos que salvaguarden la higiene y seguridad de los procesos de entrega, lo cual garantiza que el contacto humano será confiable en caso de ser necesario.
• Optimizar los recursos y cuidar la sostenibilidad ambiental como pilar de cualquier decisión en las mejoras.

Son retos que la mayoría de las veces han estado presentes como exigencias del mercado, pero ahora se hacen aún más complicados de resolver debido a que el entorno no permite atenderlos de la forma más adecuada. Por mencionar un ejemplo, muchas empresas tienden a elegir entre ser sostenibles o reducir costos, puesto que las técnicas y métodos utilizados históricamente en la industria han hecho uso de recursos contaminantes pero que, al mismo tiempo resultan más sencillos de utilizar y, sobre todo, facilitan el abatimiento de costos.

Este tipo de dilemas es a lo que se enfrenta la logística y el comercio hoy en día, la Economía de bajo contacto será una exigencia, pues para muchas empresas la adopción de procedimientos bajo este esquema ha resultado incluso mejor que en el movimiento económico habitual. Mecanismos de esta índole han denotado la necesitad que existía por modificar patrones tradicionales en la manera de hacer negocios y con ello, el ahorro en tiempos de traslados o reuniones, por mencionar algunos aspectos, que tienen un impacto positivo.

Las restricciones de este modelo impiden el movimiento intercontinental, limita los grandes eventos y reuniones, pero, especialmente, transforma el comportamiento humano. La logística y el comercio debe proyectarse e invertir en aquello que fortalezca su actividad económica que no requiere de relaciones humanas directas, optar por un Business to Consumer (B2C) con intermediación digital en la mayor parte de la cadena de suministro y, además, instaurar todas las medidas para que quienes hacen posible la logística también disminuyan su contacto sin afectar su labor, inclusive mejorándolo.

Los ajustes comerciales que están por venir dan origen a nuevos productos y servicios, la Economía de bajo contacto se posiciona como el esquema de nueva normalidad para los negocios y la resiliencia a las relaciones de bajo contacto en todos los ámbitos es clave para combatir la crisis presente y conseguir éxito en el mediano plazo, pero, sobre todo, lograr mantenerse en el largo plazo.

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