El nuevo RCEP: ¿Área de oportunidad o posible amenaza para México?

El nuevo RCEP: ¿Área de oportunidad o posible amenaza para México?

El pasado 15 de noviembre de este año se firmó el acuerdo de comercio más grande del mundo, el Regional Comprehensive Economic Partnership o Alianza Integradora Económica Regional por su nombre en español. Inicialmente, este acuerdo está conformado por 15 países, entre ellos los 10 países miembros de la ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático), además de Corea del Sur, China, Japón, Nueva Zelanda y Australia. A pesar de que se concretó este año lleva casi una década gestándose como iniciativa de China ante la presencia que estaba teniendo Estados Unidos (EE. UU.) en el continente asiático durante el mandato de Barack Obama.

La importancia del surgimiento de este nuevo bloque radica en que representa el 30% del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel mundial, a la vez que concentra a poco más de 2 mil millones de consumidores. El movimiento comercial y económico es enorme, y China se perfila a ser el país líder del acuerdo. Después de que en el 2017 Donald Trump retirara a EE. UU. del TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica), el RCEP intentará ser el bloque económico regional de contrapeso, que le permita a China contar con más recursos para competir con EE. UU. a través del multilateralismo.

Aún es prematuro abordar puntualmente las implicaciones que el RCEP tendría para México, en especial como integrante del T-MEC, pues serían dos de los tratados más grandes del mundo, lo cual podría afectar el posicionamiento comercial de México, Canadá y EE. UU. a nivel internacional. Sin embargo, en términos generales este acuerdo llega en un buen momento para el comercio a nivel mundial en general, pues el 2020 ha sido un año que trajo consigo profundas crisis y pérdidas económicas en todas las escalas y niveles. Por ello es oportuno preguntarse ¿Qué implicaciones tiene el RCEP?

En primer lugar, es una apertura del comercio y con ello se impulsa el flujo de bienes y servicios entre quienes lo integran, pues elimina los aranceles durante los próximos 20 años. Aunque varios países miembros ya cuentan con tratados de libre comercio entre sí, estos tenían limites y ahora, al formar parte del RCEP, podrán encontrar varias oportunidades para expandirse y potencializar sus economías.

Hay que recordar que ciertos países que ahora conforman el RCEP basan sus economías en cadenas de suministro que traspasan fronteras. Esto implicaba que cuando algún producto era fabricado y manufacturado en Japón, pero utilizaba piezas o componentes importados de Malasia, debía gravar aranceles, lo cual ya no sucederá con el nuevo acuerdo, beneficiando y agilizando así el comercio.

En este sentido, las implicaciones para América Latina y, por ende, para México, son complejas. Dentro de poco tiempo comenzarían a verse reflejadas las consecuencias de la implementación del RCEP, pues la expansión de relaciones comerciales entre Asia y América Latina podrían verse limitadas. Ahora bien, es importante considerar si los países latinoamericanos optarán por integrarse al continente asiático en forma de bloque o como particulares, pues las consecuencias serían distintas dependiendo del camino que se tome.

La constante búsqueda de los países asiáticos de materias primas en América Latina sin duda será un elemento que impida un desgaste de la relación, ya que la dependencia es muy grande. Ahora con el RCEP, tanto México como el resto de los países de la región latinoamericana se verán atraídos al mercado asiático debido a que ahora cuentan con un mecanismo que les permite generar mayores expectativas y certidumbre.

A diferencia de otros países que no son partícipes de estos bloques o acuerdos comerciales, México no debería preocuparse por el peso que tendrá el RCEP en el mundo. No obstante, respondiendo a la pregunta que titula este artículo, podría inferirse que en el corto plazo representa una amenaza ya que la relación dependerá mucho de las decisiones que se tomen a nivel interno y será precisamente esto, lo que generará certidumbre a la inversión asiática.

Por otra parte, en el mediano y largo plazo representa una gran área de oportunidad, pues el RCEP constituye un eslabón fundamental de una estrategia que México debería implementar. Tomar este nuevo bloque como un reto para generar un ambiente abierto a la inversión de todo tipo, aprovechar la ventaja competitiva que le ofrece el T-MEC y mejorar sus aspectos comerciales a partir de su posicionamiento regional.

El nuevo acuerdo asiático continuará generando dudas para distintos ámbitos y contextos económicos, geopolíticos y comerciales, pero en primera instancia será sin duda muy importante para los próximos años, afectando no solo el flujo de bienes y servicios a nivel regional en Asia, sino de todo el mundo debido al reacomodo de las relaciones bilaterales de cada uno de los miembros del RCEP con otros bloques, así como las diversas reacciones que irá generando en los próximos meses.

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