¿Hacia dónde vamos? Desafíos del comercio exterior mexicano.

¿Hacia dónde vamos? Desafíos del comercio exterior mexicano.

Últimamente, los temas más hablados, discutidos y difundidos en todos los medios de comunicación tienen alguna influencia por la pandemia del COVID-19. No obstante, otro tipo de problemáticas coyunturales han seguido su curso. Si bien este virus ha intensificado situaciones que ya eran complicadas de abordar, existen otros escenarios que han perdido protagonismo, aunque siguen siendo igualmente importantes por el impacto que tienen.

México forma parte del G-20, un grupo de 20 países que conforma cerca del 80% de la economía global, lo cual implica que el comercio exterior y el sector logístico son actividades indispensables, pues generan empleos, funcionan a la par de otros ámbitos económicos, contribuye a fortalecer el PIB nacional, permite fortalecer lazos con otros países, etc. En este sentido, surgen y se reposicionan factores que impiden una estabilización integra de este campo, provocando incertidumbre entre los actores que lo componen.

Rumbo al último trimestre de 2020, es notorio que, a los retos preexistentes se le suman los evidenciados a lo largo de este año, lo cual ha creado dinámicas complejas que deben abordarse en conjunto. Por ejemplo, el auge del e-commerce ha demostrado que es fundamental contar con la infraestructura correcta e implementación de tecnologías para lograr adaptarse a los cambios.

La OMC (Organización Mundial del Comercio) pronostica disminuciones en los flujos comerciales. En un primero momento, esto es atribuible a la competencia a nivel global de gigantes económicos como Estados Unidos o China, pero también a una ausencia en la consolidación en los mercados donde México tiene presencia.

Actualmente contamos con 13 Tratados de Libre Comercio (TLCs) con 50 países, y es innegable que han impulsado el papel nacional en el mundo, sin embargo, pueden ser contraproducentes si las herramientas con las que estos TLCs se nutren son deficientes. Es decir, un desafío clave para el robustecimiento comercial de México en el mundo, consiste en buscar los elementos que le permitan integrarse con mayor facilidad en las cadenas globales de valor.

La diversificación se posiciona como otro factor esencial para ser fortalecido este año y, aún más, hacia 2021. Esta será tarea de las instituciones y actores económicos que participan activamente en el comercio, pues deberán pensar en estrategias para ampliar nichos de mercado y hallar países que ofrezcan las oportunidades de incentivar el papel mexicano, perfilándolo hacia una internacionalización de sus mercados.

Es indiscutible que el T-MEC continúa cimentando bases sólidas en la región norteamericana. En el caso de México, dicho tratado, entre otras cosas, puede significar el aumento de inversión extranjera que delinee las pautas para enfrentar la crisis económica que se intensificó este año. Lo anterior implica el inicio de una transición hacia figuras recientes que el comercio internacional ha originado, pues el T-MEC, en parte, es resultado de nuevas prácticas que han modificado el entorno global y constituye una respuesta a exigencias de los últimos años, por mencionar solo algunas: aumento de competitividad, necesidad de mayor regulación, modernización en diversos sectores, protecciones laborales, aumento de presencia de las PYMES, entre muchas otras.

Incluso después de 2021 seguirán manifestándose más cuestiones que impidan el pleno desenvolvimiento del comercio a nivel mundial, pero la principal tarea de este ámbito será su capacidad de pensar prospectivamente y estar un paso adelante de las adversidades que puedan surgir. Crear vínculos y consolidarlos con quienes están más adaptados al cambio será fundamental, pues la globalización demuestra que todo está interconectado y, crear las condiciones para no quedarse fuera, es una característica que todo actor del comercio y la logística deberá considerar.

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